Patrah se la chupa y me reta a dominarla en 12 minutos
Esa tarde en la cama, Patrah me miró con esa sonrisa pícara y me dijo: '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?'. Yo ya sabía que no era una pregunta cualquiera, así que le respondí: 'A ver si puedes con mi polla'. Ella se rio, se arrodilló frente a mí y empezó a chuparme como una experta, sus labios carnosos envolviendo mi verga mientras sus ojos oscuros me desafiaban. Sentí cómo su lengua jugaba con mi glande, mojándome entero antes de tragarme hasta las pelotas. No iba a ser fácil, pero yo tampoco iba a ceder. La tomé del pelo, guiando sus movimientos, marcando el ritmo mientras ella gemía con mi polla en la garganta. Cuando ya no pude más, la tiré sobre la cama, le abrí las piernas y le metí los dedos en su coño apretado. Estaba empapada, lista para mí. La penetré de una estocada, sintiendo cómo su carne se ajustaba a mi verga, apretándome como un guante. Patrah gritó, pero no de dolor, sino de placer, retándome a darle más. La embestí sin piedad, escuchando cómo su culo chocaba contra mis caderas cada vez que me hundía en ella. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y sus gemidos se volvían más fuertes. Sabía que estaba cerca, así que la puse a cuatro patas y la empotré desde atrás, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla. Patrah no podía hablar, solo gemir y pedir más. Cuando ya no aguanté, me corrí dentro de ella, llenándola entera mientras ella se retorcía de placer. Al final, mientras recuperaba el aliento, pensé en cómo me había retado y cómo yo había ganado. Pero lo mejor era que sabía que la próxima vez sería aún más intenso.