Kaitlyn se deja dominar por Dorian en un anal salvaje
No podía creer lo que veía: Kaitlyn Katsaros, con sus labios carnosos y esa mirada de sumisión, se arrodilló frente a Dorian Del Isla como si fuera su dueño. Sus manos temblorosas empezaron a desabrocharle los pantalones mientras él le ordenaba con voz ronca que chupara su polla como una puta obediente. Ella obedeció sin rechistar, metiéndosela hasta el fondo mientras la saliva le caía por la barbilla. Dorian no tardó en empujarle la cabeza más adentro, ahogándola con cada embestida, disfrutando cómo su verga gorda se hundía en su garganta. Pero lo mejor estaba por venir: la colocó de rodillas en la cama, el culo en pompa, y le abrió las nalgas con fuerza antes de escupirle en el ano. Kaitlyn gimió al sentir la saliva caliente resbalar por su agujero virgen, suplicando entre jadeos que fuera más despacio, pero él solo se rió y le dijo que aguantara. Sin más preámbulo, Dorian le metió los dedos hasta el hueso, estirando su culo estrecho mientras ella lloriqueaba de dolor y placer. Cuando estuvo lista, llenó su ano con un chorro de saliva y se enterró hasta las pelotas de una estocada. Kaitlyn gritó mientras su cuerpo se adaptaba a la invasión, sintiendo cada centímetro de esa polla enorme abrirla sin piedad. Dorian empezó a embestirla como un animal, golpeando sus nalgas con cada empujón, mientras ella balbuceaba entre arcadas que no podía más. Él solo la humillaba, llamándola su perra favorita, diciéndole que su culo era suyo para usarlo. Kaitlyn, con los ojos llenos de lágrimas, se aferró a las sábanas mientras Dorian la taladraba sin compasión, sintiendo cómo cada sacudida la acercaba al orgasmo a pesar del dolor. En más de 10 minutos de escena, Dorian no tuvo piedad, llenándola de semen caliente hasta que su vientre quedó rebosante. Al terminar, Kaitlyn no podía dejar de pensar en lo sucia que se sentía, en cómo su cuerpo había respondido a cada orden, en lo mucho que quería volver a ser su juguete.