Grace Harper desafía a la polla más dura en un gangbang húmedo
Había un cuarto con luces tenues, el olor a lujuria en el aire y varios tipos listos para dejarla sin aliento en más de 10 minutos de escena. Te voy a contar cómo fue la vez que me encerré con HertsHouse y el equipo de los Anon Rs, porque ellos juraron que me harían correrme más rápido que nunca... y yo les dije que no sabían con quién se metían. Desde el primer segundo, mis tetas rebotaban mientras les daba un trato especial a sus vergas, chupando como una profesional que sabe lo que una polla gruesa necesita. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque ellos no podían creer que les sostuviera la mirada mientras me llenaban la boca de leche gruesa. Les enojó que no perdiera el control, así que uno tras otro me empotraron contra el colchón, pero ni así me hicieron suplicar. Mis gemidos llenaban la habitación cada vez que alguien me metía toda la polla hasta las pelotas, pero yo seguía retándolos con esa sonrisa de puta que los volvía locos. Hasta que uno de ellos, el más grueso, me dio la vuelta y me abrió el culo con sus dedos antes de clavárseme de una estocada que me hizo ver estrellas. Ahí sí, tuve que morder la almohada para no gritar, pero ni así me rendí. Me llenaron de semen en la cara, en las tetas, y hasta uno se corrió dentro de mi boca, pero yo seguí riéndome porque sabía que ellos eran los que se habían rogado a sí mismos una noche que no olvidarían. Cuando terminó, HertsHouse estaba sudando y con la polla temblando, mirándome como si no pudiera creer que lo hubiera llevado al límite sin suplicarle piedad. Y eso, cariño, es lo que pasa cuando subestimas a una mujer que sabe jugar sucio.