Agarrando coletas mientras follo la boca de Skinnyboba
Durante la tarde en el cuarto trasero de la casa, yo acerqué a Skinnyboba contra la pared sabiendo que sus padres podrían aparecer en cualquier segundo. Agarré sus coletas con fuerza y metí mi polla dura dentro de su boca abierta, sintiendo cómo su lengua resbalaba por debajo. Ella soltó un gemido ahogado mientras yo empujaba más adentro, rozando el fondo de su garganta con cada movimiento. Los pasos en el pasillo nos hacían parar un instante, pero enseguida volvía a meterla entera, tirando de su cabello para controlar el ritmo. Su saliva chorreaba por mi polla y caía al suelo mientras ella intentaba tragar sin hacer ruido, las mejillas hinchadas y los ojos llorosos. Yo aceleré las embestidas, usando sus coletas como asas para follarle la cara con golpes secos que hacían que su cabeza golpeara la pared. El miedo a que alguien entrara me ponía más duro y la hacía chupar con más ganas, su garganta apretando alrededor de mi verga. Cuando por fin me corrí, le llené la boca de semen espeso y le ordené que se lo tragara todo sin derramar ni una gota. La próxima vez lo haremos en la cocina mientras ellos duermen al lado.