Hermanastras convencen a su hermano de organizar la fiesta más loca
El sonido de las risas de Selina Bentz y Aften Opal se mezclaba con el olor a alcohol barato cuando Oliver Faze entró al cuarto sin sospechar nada. Las dos hermanastras lo empujaron sobre la cama, sus manos ya desabrochándole el pantalón antes de que pudiera protestar. Selina fue la primera en arrodillarse, metiéndose su polla entera de golpe mientras Aften le mordía el cuello, sus uñas marcando surcos en su espalda. Oliver gimió al sentir cómo Selina tragaba hasta las pelotas, su coño ya mojado solo de verlo sufrir. Pero lo que lo dejó sin aliento fue cuando Aften se subió encima, su culo perfecto recibiendo cada embestida con un gemido que resonaba en toda la habitación. Oliver no podía creer que las dos estuvieran tan desesperadas por él, sus cuerpos moviéndose al ritmo de sus jadeos. Selina lo sorprendió al chuparle los dedos antes de meterlos en su propia boca, sus ojos brillando con una lujuria que no había visto antes. La fiesta se convirtió en un torbellino de gemidos, sudor y piel chocando, hasta que Oliver se corrió dentro de Aften con un gruñido que hizo temblar las paredes. Selina, que había estado observando todo, se mordió el labio al ver cómo su hermana menor se estremecía con cada gota que la llenaba.