Chanel Preston desafía a su hombre con una garganta profunda brutal
La habitación estaba iluminada por luces tenues, el aire cargado de lujuria y el sonido de mi respiración agitada. Sabía que él creía que podía manejarme, pero esta vez le demostraría que mi boca era más poderosa que su ego. Me arrodillé frente a él, mis labios brillantes de saliva, y lo miré con esa sonrisa que siempre lo enloquece. 'Vamos, cariño, ¿crees que puedes aguantar esto?', le dije mientras mis dedos se enredaban en su polla dura, ya goteando por la punta. La tomé entera de golpe, sintiendo cómo el grosor me estiraba hasta las pelotas, mi garganta vibrando con cada gemido ahogado. Sus manos se aferraron a mi pelo, tirando con fuerza, pero no me detuve, solo aceleré el ritmo, chupando con más intensidad, mi lengua trazando círculos alrededor de su cabeza hinchada. Podía sentir cómo se acercaba, cómo su cuerpo se tensaba, pero no le daría el placer de correrse rápido. Lo llevé al borde una y otra vez, solo para soltarlo y reírme, saboreando el poder que tenía sobre él. '¿Así que esto es lo mejor que tienes?', le provoqué, mi voz ronca por el esfuerzo, pero llena de satisfacción. Cuando finalmente lo dejé explotar en mi boca, tragando cada gota de su leche caliente, supe que había ganado. No era solo un polvo, era una victoria, y mientras me limpiaba los labios con el dorso de la mano, solo podía pensar en lo mucho que disfruté humillarlo en su propio juego.