MyNaughtyVixen chupa polla en la playa prohibida con la cuñada
—¿Qué haces aquí? Es peligroso que nos vean— susurró NakedCola mientras se arrodillaba en la arena, sus dedos ya enredándose en el pelo de su amante. La brisa del mar no alcanzaba a enfriar el calor que les quemaba la piel, el riesgo de ser descubiertos solo encendía más su lujuria. MyNaughtyVixen se lamió los labios antes de tragarse la verga de su cuñado hasta donde pudo, los ojos llorosos pero sin soltar, la saliva corriendo por el grosor de su polla mientras el tipo agarraba su cabeza para follarle la garganta con empujones lentos y profundos. Cada gemido ahogado resonaba entre las rocas, el sonido de sus cuerpos chocando era más arriesgado que cualquier otra cosa. La arena se pegaba a sus rodillas mientras ella se movía arriba y abajo, chupando con avidez, saboreando el pre-cum salado antes de que él la levantara de golpe. Sin decir nada, la empujó contra una roca con el culo al aire, sus dedos ya hundiéndose en su coño mojado. —Mírame, puta, quiero verte disfrutar— gruñó antes de metérsela de una estocada, llenándola hasta que sus nalgas chocaron contra sus caderas. Ella gritó, pero el sonido fue tragado por el viento, sus muslos temblando mientras él la embestía sin piedad, la arena saltando con cada golpe. El clítoris de MyNaughtyVixen rozaba la roca con cada penetración, la fricción llevándola al borde, sus tetas botando con cada embestida. Él le agarró el pelo, tirando hacia atrás para besar su cuello sudoroso, mordiendo su oreja mientras le preguntaba al oído si quería correrse así, con su polla enterrada hasta las pelotas. Ella asintió desesperada, las uñas desgarrando la arena mientras sus paredes vaginales se apretaban alrededor del grosor de su cuñado, su orgasmo explotando en oleadas que la hicieron retorcerse. Él no tardó en seguir, llenándola con su leche ardiente mientras ambos jadeaban, sabiendo que esto no podía volver a pasar... pero que no podrían resistirse la próxima vez.