Zac Wild rompe a Skye Mae con su polla gorda entre gemidos
Él sabía que no debía estar ahí, con la puerta entreabierta y el riesgo de que alguien del edificio los descubriera, pero la tentación de esas nalgas redondas y ese coño húmedo chorreando aceite era demasiado fuerte. Zac Wild la empujó contra la pared, sus manos ásperas apretando esos muslos perfectos mientras ella se arqueaba, jadeando como una puta desesperada por sentirse llena. Skye Mae se agachó de inmediato, mordiendo su labio inferior mientras le envolvía la verga con esos labios carnosos, chupando con tanta fuerza que hasta él dejó escapar un gruñido. Las medias de red se le enganchaban en los muslos mientras él la montaba desde atrás, embistiendo con fuerza hasta que el vibrador que ella llevaba puesto zumbaba contra su clítoris, haciendo que sus gemidos se volvieran más altos. Los golpes secos de sus caderas chocando contra ese culo redondo retumbaban en la habitación, y Zac le tapó la boca con una mano para que nadie escuchara los gritos ahogados que escapaban de su garganta cada vez que él se enterraba hasta el cuello del útero. Skye Mae temblaba, sus uñas clavándose en las sábanas mientras él la penetraba con brutalidad, el sonido de sus cuerpos chocando mezclándose con el crujir de la cama. Cuando ella empezó a correrse, su coño se contrajo alrededor de la polla de Zac, y él no aguantó más, vaciándose dentro de ella con un gruñido ronco. Las piernas de Skye Mae fallaron, sus muslos temblando mientras él se retiraba lentamente, dejando un hilo de leche espesa colgando entre sus nalgas. Ella quedó colapsada, respirando con dificultad, pero fue él quien se tensó al escuchar pasos acercándose por el pasillo, preguntándose si los habrían escuchado.