Verificación caliente con mi polla dura
Mira, te voy a contar cómo fue mi verificación con este tipo que no paraba de mirarme el culo. Llevábamos días coqueteando, intercambiando miradas ardientes en el pasillo, rozándonos sin querer (o queriendo) cada vez que pasábamos cerca. La tensión era insoportable, y cuando por fin me invitó a su cuarto, supe que no saldría de ahí sin que me empotrara contra la pared. Su polla ya estaba dura antes de que le quitara la ropa, y cuando la sentí rozándome el coño, gemí tan fuerte que me mordí el labio. No esperó ni un segundo: me levantó en brazos, me apoyó contra la pared y me penetró de una estocada, tan hondo que sentí cada centímetro de su verga gruesa. Sus manos me apretaban las nalgas, marcándome los dedos en la piel, mientras yo le clavaba las uñas en la espalda. Cada embestida me hacía chocar contra la pared, y el sonido de su piel golpeando la mía llenaba el cuarto. Cuando por fin se corrió, lo hizo dentro, llenándome hasta que su leche me resbaló por los muslos. Ahora, si miras bien, aún tengo las marcas de sus dedos en el culo.