Trío con la puta que me retó a follarla duro hasta que suplicara
Esa tarde en mi cuarto de juegos, ella llegó con su boca sucia y su mirada desafiante, jurando que ninguna polla la rompería como yo. Me acerqué, le bajé el short con fuerza, y al ver su coño depilado y ya mojado, le dije: 'Vamos a ver cuánto aguantas, zorra'. La tiré sobre los cojines, le abrí las piernas de un tirón, y metí dos dedos hasta el fondo sin avisar. Ella gritó, pero seguí moviéndolos en círculos, sintiendo cómo su carne apretada me rodeaba. Cuando ya jadeaba, saqué mi verga dura como rocas y se la restregué por la cara. 'Chúpala, puta, si quieres ganar la apuesta', le ordené. Ella obedeció, tragándosela entera de golpe mientras yo agarraba su pelo rubio. Después la puse a cuatro patas y le metí la polla hasta las pelotas de una sola estocada. Cada vez que empujaba, ella gemía más fuerte, sus tetas grandes rebotaban, y su jugo le chorreaba por los muslos. No contento, llamé a mi amigo para que se la follara por atrás mientras yo le machacaba la boca. Los tres sudábamos, los gemidos llenaban la habitación, y cuando ya no pudo más, ella me rogó: '¡Déjame correrme, por favor!'. La empotré contra la pared, le aguanté las caderas, y le descargué toda mi leche en el coño hasta que tembló de placer. Ahora, mientras se limpraba, pensé: 'Esta zorra nunca más me desafiará'