Bleubrutal reta a Rosebrutal a ver quién aguanta más
Bleubrutal mira a Rosebrutal con una sonrisa desafiante, sabiendo que esta vez no se rendirá tan fácil. Las manos de él ya la atraen hacia su polla dura, pero ella no se deja intimidar y se agacha para chupársela con una lentitud exasperante, saboreando cada centímetro. Él gruñe cuando los labios de ella rodean su verga, pero ella tira del pelo de él para que la mire a los ojos mientras lo hace, retándolo a que no se corra antes que ella. Rosebrutal se levanta entonces y se sienta sobre su cara, aplastándole los labios contra su coño mojado, gimiendo fuerte cuando la lengua de él encuentra su clítoris hinchado. Las uñas de ella se clavan en los hombros de él, marcando la piel mientras se frota contra su boca, decidida a demostrar que es ella quien controla el juego. Él la agarra de las caderas y la empotra contra su polla, enterrándola de una estocada hasta que los muslos de ella tiemblan, pero Rosebrutal le clava los dientes en el labio inferior, riéndose cuando él gruñe de dolor. La competencia se vuelve más salvaje: Bleubrutal la gira y la empuja contra la pared, follándola con fuerza, pero ella arquea la espalda y le exige que la golpee el culo, que le clave los dedos en las nalgas hasta dejar marca. Los gemidos de ella se vuelven más agudos cuando él obedece, azotándola con una mano mientras con la otra le pellizca los pezones. Ella se corre primero, apretando su coño alrededor de su verga, pero él la empuja contra el colchón y la embiste sin parar, desafiándola a que soporte otra ola de placer. Cuando él por fin se corre, gruñendo como un animal, ella sonríe con satisfacción, sabiendo que ganó la apuesta.