Esta milf pelirroja me montó la polla hasta ahogarme en su garganta
El sonido de sus tacones resonó en el pasillo antes de que apareciera, con ese culo redondo y esos labios rojos que ya habían probado a otro. Sabía que quería humillarme, que esto era su venganza por algo que no entendí, pero no me importó cuando se arrodilló frente a mí. Mi polla ya estaba dura antes de que sus dedos me rozaran, y cuando la tomó con esa boca caliente, sentí cómo sus dientes raspaban apenas, jugando a ser mala. Dominicwood me miraba desde el espejo, sonriendo como si supiera que esto era más que un polvo, que esto era ella marcando territorio. Sus tetas rebotaban cada vez que se la metía hasta el fondo, y sus gemidos ahogados me decían que le encantaba sentir cómo le llenaba la garganta. Cuando la giré y le clavé la polla en el culo, sus uñas se hundieron en mis hombros, pero no me detuve. Quería que sintiera cada centímetro, que supiera que yo también podía dejar mi marca. En más de 25 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero ni así se calló. Al final, cuando me corrí en su cara, solo dijo: '¿Esto es todo lo que tienes, cariño?', y supe que la próxima vez sería aún más salvaje.