Assilille se excita con otra mujer en la casa de su novio
"Cuidado, puede volver en cualquier momento". Susurró Assilille mientras sus dedos se hundían entre los muslos húmedos de su amiga, el corazón latiendo tan fuerte que casi ahogaba los gemidos que intentaba contener. La otra mujer, con la blusa abierta y los pezones duros, mordía la almohada para no gritar mientras los dedos de Assilille entraban y salían de su coño mojado, lubricado por el peligro de ser descubiertas. Afuera, el sonido de una puerta hizo que ambas se paralizaran, conteniendo el aliento mientras los pasos se acercaban. "¿Oíste eso?". Respiró hondo la amante de Assilille, sus ojos vidriosos de excitación. "Si nos pillan, tu novio se va a volver loco". Pero el riesgo solo las encendía más, y Assilille bajó la cabeza para chupar con fuerza el clítoris hinchado, la lengua trazando círculos perfectos mientras sus dedos seguían follando con fuerza. La otra mujer arqueó la espalda, las uñas clavándose en los hombros de Assilille mientras suplicaba en voz baja, "No pares, por favor, no pares". El sonido de la cremallera de unos pantalones en el pasillo las hizo tensarse, pero Assilille no se detuvo, metiendo la lengua más profundo, sintiendo cómo los músculos internos de su amante se contraían antes de correrse con un gemido ahogado. "Mierda, mierda, me voy a correr". Juntas, temblorosas, escucharon los pasos alejarse. Assilille pensó que, si su novio las hubiera visto así, no sabría si matarla o follarla también.