Dialyn se venga empotrando a su ex en la cama
Aquel domingo por la tarde, Dialyn entra al departamento con los tacones resonando en el piso de madera, los ojos llenos de furia y el vestido ajustado marcando cada curva de su cuerpo. El tipo está en la cama, desnudo y sonriente, sin imaginar que ella viene a cobrarle cada mentira. Se quita el vestido de un tirón, dejando al aire sus tetas firmes y el coño depilado, brillante de excitación y resentimiento. Se sienta a horcajadas sobre él, agarrando su polla dura con una mano y guiándola hacia su entrada mojada. Lo monta con fuerza, clavándose hasta que los muslos le queman, gimiendo cada vez que el culo de él choca contra sus nalgas. Él intenta tocarle las tetas, pero ella le aparta las manos de un manotazo, gruñendo que esto no es para su placer. Sigue follándolo como una máquina, apretando los músculos internos para que cada embestida le duela. Cuando está a punto de correrse, se inclina hacia adelante, mordiéndole el cuello mientras el orgasmo la sacude entera. Se levanta, dejando su leche goteando entre las piernas, y le susurra al oído que la próxima vez será peor. Él solo puede gemir, sabiendo que no habrá perdón.