Sophia locke provoca a jay bangher con un coño mojado al sol
Llevaba días mirándome en el espejo, sabiendo que él no podía resistirse a mi cuerpo cuando me ponía este bikini diminuto que apenas cubría mi culo redondo. Cada vez que caminaba frente a él, rozaba mi cadera contra su polla dura a propósito, sintiendo cómo se le escapaba un gemido. Por la tarde, cuando estábamos solos en la playa, me arrodillé frente a él y le susurré al oído: '¿No vas a hacer nada con eso?'. No aguantó más y me tiró sobre la arena, mi coño ya chorreando de necesidad. Monté su verga gruesa en reverso, sintiendo cada centímetro hasta que sus pelotas golpeaban mi culo. Él gruñó mi nombre mientras me embestía, sus manos apretando mis tetas. Cuando estaba al borde, se la saqué y me corrí sobre mi culo, marcándome como suya. '¿Te gustó, zorra?'