Juan El Caballo Loco devora el coño de su hermana mientras la hace gemir
Te vas a quedar con la polla dura cuando veas cómo Juan El Caballo Loco se zampa el coño de su hermanastra Ava Sinclaire sin avisar, imaginando que es una puta desconocida en celo, pero lo que no se esperaba era encontrar su concha tan mojada y caliente que casi se corre en los pantalones al primer lametón. La sorpresa lo dejó paralizado cuando Ava abrió los ojos y lo pilló con la cabeza entre sus piernas, pero lejos de empujarlo, separó más las rodillas y le agarró el pelo para que no parara. Juan no perdió tiempo y metió dos dedos dentro de su chochito, sintiendo cómo se apretaba alrededor de su mano mientras ella gemía como una perra en celo, pidiendo más. El cabrón sacó los dedos brillantes de sus jugos y los llevó a la boca de Ava, obligándola a chupar su propio sabor. La puta obedeció y hasta le lamió los dedos como si fueran la polla que tanto deseaba en ese momento. Juan no aguantó más y se bajó los pantalones, sacando una verga gruesa y palpitante que Ava miró con los ojos bien abiertos, como si nunca hubiera visto algo tan grande. "No sé si cabe", susurró, pero Juan ya estaba empujando la punta contra su entrada, sintiendo cómo se abría de golpe al primer embiste. Ava gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras Juan le destrozaba el coño de una sola estocada, llenándola hasta que las caderas chocaron contra su culo. Sus gemidos se mezclaron con los sonidos de carne contra carne, y Juan no pudo contar cuántas veces Ava se corrió en su polla, pero lo que sí notó fue cómo su concha se apretaba más cada vez, como si no quisiera dejarlo salir. Cuando Juan finalmente se vino, lo hizo dentro de ella, llenándole el coño con su leche caliente mientras Ava se retorcía de placer, mordiéndose los labios para no gritar más. Lo que Juan no esperaba era que Ava, después de todo, le sonriera con complicidad, como si esto no fuera la primera vez que ocurría.