Oficial Boston castiga a la ladrona con su polla enorme
Me agarra de la muñeca cuando intento esconder el perfume robado, sus dedos me aprietan fuerte y siento cómo mi coño se moja al instante. El oficial Boston no dice nada, solo me arrastra hacia su oficina con esa mirada de 'esto no va a terminar bien'. Me empuja contra la pared y siento su polla dura presionando mi culo, gruñe algo sobre 'enseñarme una lección' mientras me baja los pantalones de un tirón. Mis tetas pequeñas rebotan cuando me inclina sobre el escritorio, su saliva cae sobre mi coño antes de que me empotre de una estocada, tan hondo que me hace gritar. Cada embestida me acerca al borde, sus manos me agarran del pelo y tiran mientras me susurra al oído que soy una puta ladrona que merece esto. Cuando me corro, sus dedos se clavan en mis caderas y me llena entera, el calor de su leche me quema por dentro. Al terminar, mi ropa interior queda tirada en el suelo, manchada y arruinada, igual que mi reputación.