Dos asiáticas chupando verga gorda en trio caliente
Las dos asiáticas llevaban días coqueteando con miradas traviesas mientras él pasaba frente a su casa, con esa verga que se les marcaba bajo la tela ajustada del short. La primera en lanzarse fue la más atrevida, arrodillándose frente a él y sacando esa lengua rosada para lamerle la punta, chupando despacio mientras sus tetas pequeñas se movían con cada gemido ahogado. La otra no se quedó atrás, se acercó por detrás y le agarró el culo firme apretando contra su cuerpo, sintiendo cómo la verga se le ponía más dura al sentir esos dedos ágiles masajeándole los huevos. Él no pudo resistirse y le agarró de la nuca empujando su cabeza hacia abajo, obligándola a tragarse toda la verga hasta que le tocó la garganta, ahogándose un poco pero sin soltar ni un segundo. La que estaba de rodillas empezó a mover las caderas como si ya estuviera follando, frotando su coño mojado contra su pierna mientras le chupaba con desesperación, con esos labios rojos y gruesos envueltos en ese tronco grueso y venoso. Él gruñó fuerte, agarrándole de los pelos y metiéndosela hasta el fondo una y otra vez, sintiendo cómo el semen le subía por las pelotas mientras ellas se turnaban para lamerle los huevos antes de volver a tragársela toda. La más decidida se subió encima de él, cabalgándolo con esos muslos apretados mientras la otra le lamía el culo, metiéndole la lengua entre las nalgas mientras él le agarraba las tetas pequeñas con fuerza, pellizcándole los pezones duros. Los gemidos se mezclaban con los sonidos de succiones húmedas, el olor a coño mojado y verga sudada llenaba el aire mientras las dos no paraban de tocarse entre sí, acariciándose los clítoris mientras se la chupaban al mismo tiempo. Él no aguantó más y se corrió con un rugido, disparando chorros gruesos de leche caliente por toda su garganta, sintiendo cómo se le escurría por la comisura de los labios mientras ellas seguían lamiéndole hasta dejarlo limpio. Las dos asiáticas se miraron con complicidad, sabiendo que esa noche no iba a ser la última vez que jugaran con esa verga gorda y palpitante.