Chiquita con curvas se come la polla sin parar
Kali llegó con esos labios carnosos y ese culito prieto que no podía dejar de mirar, Vince ya tenía la polla dura como una piedra solo de imaginársela chupando. Ella se arrodilló en el sofá, agachó la cabeza y se la metió toda en la boca sin pensarlo dos veces, gimiendo mientras le agarraba los huevos con fuerza. Él gruñó al sentir cómo su lengua juguetona le lamía el tronco de arriba abajo, lamiendo desde la base hasta la punta antes de ahogarse con su grosor. Vincent la agarró del pelo y se la empotró hasta la garganta, haciéndola toser pero sin soltarla ni un segundo, sintiendo cómo su saliva le resbalaba por los huevos mientras ella tragaba como una loca. La muy putita se quitó la blusa y quedó con esas teticas pequeñas pero duras, perfectas para morderle los pezones mientras él le metía dos dedos en el coño empapado sin aviso. Ella se retorció de placer, el sonido de sus jugos chorreando por los muslos era música para sus oídos, así que le dio la vuelta de golpe y la puso a cuatro patas sobre el colchón. La agarró de las caderas y se la clavó hasta el fondo, sintiendo cómo su coño estrecho le apretaba la polla como un guante mientras ella chillaba y le pedía más fuerte. Las embestidas eran brutales, el culo le temblaba con cada golpe y los pechos le rebotaban como gelatina, Vince no podía aguantarse más y le soltó la carga bien adentro, dejándola llena hasta el último centímetro mientras ella se corría gritando su nombre con la cara enterrada en las sábanas.