Ricky español le enseña a su hermanastra lo que es una polla de verdad
La pequeña Selina Imai siempre ha sido una provocadora, con ese culito respingón y esas tetitas pequeñas que no paran de moverse cada vez que se inclina para recoger algo del suelo. Ricky, su hermanastro, no podía aguantar más ver cómo esa zorra se paseaba por la casa en tanga, con el coño mojado y la mirada de puta que lo volvía loco. Un día, sin avisar, la agarró por la cintura y le metió la mano por debajo de la ropa interior, sintiendo cómo su coño ardía de deseo. Selina gimió fuerte cuando Ricky le arrancó el tanga con los dientes y le hundió la cara entre las piernas, chupando su clítoris como si no hubiera mañana. La pequeña zorra no podía creer lo duro que estaba la polla de su hermanastro, gruesa y palpitante, lista para empotrarla contra la pared. Ricky la levantó en el aire y la clavó en su verga, embistiendo con fuerza mientras Selina gritaba de placer, sintiendo cómo cada centímetro de esa polla enorme la llenaba por completo. El sonido de los cuerpos chocando resonaba en toda la habitación, y Ricky no pudo resistirse a correrse dentro de ella, llenándola de leche caliente mientras Selina se retorcía de gusto. Al final, los dos quedaron exhaustos, con los cuerpos sudorosos y el coño de Selina aún palpitando de satisfacción.