Hermosa hermanastra de 18 años chupa la polla de su hermanastro
Esa tarde en la cocina, Lacy Tate no podía dejar de mirar a Tony Rubino mientras él se movía por la casa con esos pantalones ajustados. Llevaba días notando cómo su polla se marcaba cada vez que se inclinaba, y el calor entre ellos era insoportable. Cuando él se acercó para "pedirle ayuda" con los platos, sus manos temblaron al rozar sus dedos, y supo que era el momento. Sin decir nada, se arrodilló frente a él, desabrochó su cinturón con los dientes y sacó esa verga gruesa que tanto había imaginado. La lamió desde la base hasta la punta, saboreando cada gota de pre-cum que brotaba, mientras él gemía y agarraba su pelo con fuerza. La metió hasta las pelotas en su garganta, ahogándose un poco pero sin importarle, porque quería sentir cada centímetro de esa polla enorme. Tony la empujó contra la mesa, levantando su falda para meterle los dedos en el coño mojado, y ella gimió más fuerte, chupando con más fuerza. Cuando él empezó a embestir su cara, Lacy sintió que se corría en su boca, tragando cada gota caliente mientras él gruñía su nombre. Fue intenso, sucio y perfecto, justo como lo habían imaginado.