La gyaru que frecuento me deja usar su coño sin condón
La gyaru de la escuela siempre andaba con esa falda corta que dejaba ver sus muslos firmes y su tanga ajustado... Un día, después de clases, me invitó a su casa para estudiar juntos, pero en cuanto cerramos la puerta, me empujó contra la pared y empezó a besarme con la lengua bien metida. Sus tetas pequeñas pero firmes se frotaban contra mi pecho mientras sus manos bajaban hasta mi polla, que ya estaba dura como una roca. Sin perder tiempo, me arrodillé y le quité las bragas, metiendo la cara entre sus piernas para chuparle el coño mojado, sintiendo cómo gemía fuerte mientras le lamía el clítoris. Ella me jaló del pelo y me dijo que quería sentir mi verga adentro, así que me levanté, le levanté la falda y le metí la polla de una sola embestida, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía. La empotré contra la pared mientras ella gritaba y me pedía que la follara más duro, sus uñas clavadas en mi espalda. La llevé hasta el sofá, la puse a cuatro patas y le di por detrás, sintiendo cómo su culo rebotaba con cada embestida, hasta que al final me corrí dentro de ella, llenándola con mi leche caliente. Se quedó temblando, con el coño bien mojado y la respiración agitada, mientras yo me limpiaba la polla satisfecho.