Policía castiga a ladrona con su polla en el coño mojado
La agarras del pelo mientras llora, temblando entre tus piernas, la polla dura como roca frente a su cara. La obligas a abrir la boca y te la chupa como una perra sumisa, los labios apretados alrededor de tu verga mientras sus ojos llorosos te suplican. Sientes cómo su lengua lame el glande, cómo las lágrimas caen sobre tus muslos mientras la dominas. La pones a cuatro patas, el culo en pompa, y le metes los dedos en el coño antes de empotrarla de una estocada, sintiendo cómo su carne se abre para ti. Cada embestida la hace gemir más fuerte, el sonido de su carne golpeando contra la tuya llena la habitación. La agarras de las caderas y la follas sin piedad, viendo cómo su cuerpo se sacude con cada empujón, cómo su coño se aprieta alrededor de tu polla. Le das una nalgada fuerte y le ordenas que se corra, y ella obedece, gritando mientras su cuerpo tiembla bajo el tuyo. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo tu leche llena su coño apretado, y la dejas tirada en el suelo, el coño mojado y marcado por tu polla.