La ladrona Stevie Moon se arrepiente al chupar la polla del policía
La tienda de empeños está cerrada, pero Stevie Moon se cuela por la puerta trasera con las manos temblorosas. Las cámaras no captan su rostro cuando agarra un collar de plata, pero el policía Calvin Hardy ya la espera en la oscuridad. Ella se gira con los ojos muy abiertos, el coño se le moja de miedo, pero él no la arresta. En cambio, le arranca el top y le aprieta los pechos pequeños con fuerza, gruñendo que sabe exactamente qué hizo para robarle a su ex. Stevie se arrodilla y le baja los pantalones, la polla de Calvin le golpea la cara antes de que pueda chuparla bien, pero él le agarra el pelo y la obliga a tragarla entera de golpe. Las lágrimas le corren por las mejillas mientras él le folla la boca, las caderas chocan contra su cara hasta que ella casi se ahoga. Cuando la levanta y la pone a cuatro patas, Stevie gime fuerte al sentir cómo él le clava los dedos en las caderas antes de empotrarla por detrás. Cada embestida le hace chocar contra la pared, el sonido de la carne golpeando la carne resuena en el local vacío. Calvin le tira del pelo hacia atrás y le susurra al oído que esto es por ser una puta ladrona, que ahora su coño le pertenece. Stevie grita cuando él le da una nalgada tan fuerte que le deja la marca de la mano, pero no puede negar que está disfrutando. Cuando él se corre dentro de ella, Stevie se queda temblando, el semen le gotea por los muslos. Calvin se ríe y le dice: 'La próxima vez, roba algo que no sea mío'