El mejor orgasmo de su vida: Stacy Via se masturba en la mañana
El sonido de la ducha corriendo se mezclaba con los gemidos ahogados de Stacy Via, que se retorcía en la cama mientras sus dedos exploraban cada rincón de su coño palpitante. Sabía que su marido podía entrar en cualquier momento, pero eso solo la encendía más, haciendo que sus muslos temblaran con cada caricia. Las sábanas estaban empapadas de su excitación, y sus pezones duros como piedras se frotaban contra el algodón de su camiseta mientras arqueaba la espalda. Con la otra mano, agarraba su propia polla imaginaria, simulando cómo sería que un joven como el vecino de abajo la empotrara contra la pared. El riesgo de ser descubierta la volvía loca, y sus gemidos se convertían en susurros entrecortados cuando escuchaba pasos en el pasillo. Sus dedos entraban y salían de su coño mojado sin piedad, buscando ese punto exacto que la haría estallar. El espejo frente a la cama reflejaba su rostro enrojecido, los labios entreabiertos y los ojos vidriosos de placer. Cada vez que creía que alguien se acercaba, apretaba las piernas con fuerza, conteniendo el orgasmo, pero era imposible resistirse. Cuando por fin se corrió, fue con un grito ahogado que se perdió entre las sábanas, dejando su coño tembloroso y su cuerpo cubierto de sudor. Al terminar, una mancha húmeda en el colchón marcaba el lugar exacto donde sus dedos habían trabajado sin descanso.