Freddy Gong se aprovecha de la nena de Miami
Él ya la tenía observando desde que llegó, cómo se movía con ese cuerpito de infarto y ese culito respingón que apenas cabía en esos shorts ajustados. La nena le enviaba fotos provocativas cada rato, rozándose contra el sofá mientras te miraba con esos ojitos de puta inocente, sabiendo que te iba a volver loco. Cuando por fin la agarraste, sentiste cómo su coñito estaba empapado, lista para recibirte. Te la chupó como una profesional, mirándote con complicidad mientras enganchaba sus piernitas alrededor de tu espalda. Le metiste la polla hasta las pelotas sin piedad, sintiendo cómo su culo apretadito se ajustaba a cada embestida. Ella gemía como una loca, pidiendo más fuerte, más rápido, hasta que le diste un azote que la hizo gritar. La volteaste y te la montaste como una bestia, sintiendo cómo sus tetitas saltaban con cada topada. Cuando por fin te corriste, fue en su cara y en sus tetas, marcándola como tuya. Freddy Gong no pudo evitar reírse al verla toda manchada, sabiendo que había cumplido su misión.