Reese Robbins se deja empotrar por el guardia de seguridad
El sonido de las llaves tintineando en el suelo te hace sonreír mientras agarras a Reese Robbins por la cintura, todavía temblando por el susto de ser pillada robando. Sientes cómo su coñito apretado se moja al ver tu polla dura, y no puede evitar gemir cuando la empujas contra la pared del almacén. Le arrancas las bragas de un tirón, dejando marcas rojas en sus muslos, y te arrodillas para que te la chupe mientras te miras en sus ojos llenos de culpa. La haces tragar hasta que le salen lágrimas, y luego la volteas para empotrársela en doggy, sintiendo cómo su culo se abre con cada embestida. Te encanta ver cómo se muerde el labio para no gritar, sabiendo que otro hombre la tuvo antes y ahora es tuya. Le das tan fuerte que sus tetitas pequeñas rebotan, y cuando te corres dentro de ella, le agarras el pelo para que no se escape. Al terminar, ves cómo tu leche gotea entre sus piernas mientras ella se limpia la boca con el dorso de la mano, dejando un rastro de saliva en su labio inferior.