Follando a una extranjera sin entender sus palabras con Qween Goddess
Estoy empujando mi polla gruesa en su coño apretado sin entender una mierda de lo que me grita, pero no me importa porque sus gemidos ahogados son la mejor traducción. Cada vez que se retuerce bajo mi cuerpo, sus muslos mojados se cierran alrededor de mis caderas, pero sigo metiendo hasta que sus gritos se convierten en un susurro tembloroso. Qween Goddess no para de susurrar que alguien puede entrar, y justo escucho pasos afuera, así que le tapo la boca con una mano mientras la follo más duro, sintiendo como su culo se aprieta contra mis dedos. Su coño late alrededor de mi verga como si supiera que estamos a punto de ser descubiertos, y eso solo me pone más salvaje. La vuelvo a girar y empotro su culo, sintiendo cómo su cuerpo tiembla con cada embestida, sus uñas marcando mi espalda mientras intento ahogar sus gemidos con mi boca. El riesgo de que alguien nos vea hace que sus jugos fluyan más, y cuando por fin me corro dentro de ella, su cuerpo se arquea como si quisiera gritar, pero solo escapa un gemido ahogado. La próxima vez, voy a follarla sin importarme si alguien nos escucha, porque sus gritos son demasiado dulces para callarlos.