El padrastro descubre el culo perfecto bajo la minifalda de la hijastra
Te la quedas mirando desde el sofá, sin perder detalle de cómo la minifalda se le sube cada vez que se inclina para recoger los libros. No puedes evitarlo: te acercas por detrás y sientes cómo el tanga de lado apenas cubre ese culo redondo y perfecto. Cuando le pasas la mano por debajo de la falda, notas lo mojada que está, cómo se estremece al sentir tu polla dura rozándole el coño. Pero lo que no esperabas era que, al meterle un dedo en el culo, ella gime y se arquea, pidiéndote más. Te sorprende lo apretado que está, cómo se ajusta a tus dedos como si estuviera hecha para eso. La agarras de las caderas y la empotras contra el sillón, sintiendo cómo su culo se abre para ti. Cuando por fin te la metes hasta las pelotas, escuchas cómo grita de placer, cómo te pide que no pares. Y cuando te corres dentro de ella, sientes cómo su cuerpo tiembla, cómo se queda quieta, disfrutando cada gota de tu leche caliente. Lo que más te impacta es ver su cara de satisfacción, cómo no puede creer lo que acaba de pasar.