Cornodaloira apuesta que no aguantará su polla en el motel
Yo ya sabía que esta noche iba a ser diferente cuando vi a Cornodaloira retándome con esa mirada de puta desafiante. Se sentó en el regazo de mi amigo, moviendo ese culo perfecto contra su polla mientras me miraba fijamente, como si supiera que no iba a poder resistirme. Le dije que si creía que podía manejar mi verga, que se preparara porque iba a hacerla gemir como nunca. Empezó chupando a mi amigo, pero yo no me quedé atrás: la tomé por detrás, metiendo mi polla dura hasta que sus muslos temblaron. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, y cuando le di de una estocada que la hizo arquear la espalda, supe que ya no había vuelta atrás. Mi amigo se corrió primero, pero yo no paré: la empotré contra la pared, follándola tan fuerte que sus tetas rebotaban con cada movimiento. Cuando por fin me vine dentro de ella, Cornodaloira solo pudo gemir mi nombre, derrotada pero satisfecha. Mi amigo, que había estado observando todo, se quedó con la boca abierta, imaginando lo que le esperaba a él después.