Haven Rose domina a Tony Sting con su polla enorme y lo hace gemir de placer
No podía creer lo que veía cuando Haven Rose entró en la habitación con esa sonrisa de puta que lo sabía todo. Tony Sting estaba arrodillado en la cama, temblando, mientras ella se acercaba con su polla gruesa ya dura, brillando de saliva. 'Abre la boca, perra', le ordenó, y él obedeció sin rechistar, tragando cada centímetro hasta que las lágrimas le brotaron. Luego la hizo girar y le metió los dedos en el culo, humedeciéndolo bien antes de empujar su verga hasta las pelotas. Tony gemía como un animal, suplicando más, pero ella solo se reía mientras lo embestía contra el colchón. 'Dime que eres mi puta', le exigió, y él lo repitió una y otra vez entre jadeos. Cuando por fin se corrió, llenándole el culo hasta rebosar, Haven Rose solo pensaba en lo bien que se sentía tener el control absoluto.