Rissi One se deja empalar por una polla monstruosa
Rissi One llegó al estudio con esa sonrisa pícara que siempre me pone duro, pero esta vez traía algo distinto: un brillo en los ojos que delataba que quería más de lo normal. Cuando me vio, se mordió el labio y me dijo que quería probar algo nuevo, algo que nunca había sentido. No me lo pensé dos veces, le bajé el pantalón y le mostré mi verga bien gorda, lista para romperla. Al principio se asustó un poco, pero cuando le metí los dedos en el culo y empezó a gemir, supe que estaba lista. La puse a cuatro patas y le clavé la polla de una sola estocada, sintiendo cómo su agujero apretado me envolvía entero. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, porque cada embestida la hacía retorcerse y pedir más. Le agarré las caderas y la empotré contra mí, sintiendo cómo su culo se ajustaba a mi verga como un guante. En más de 51 minutos de escena, no paré de follarla, cambiando de posiciones para que sintiera cada centímetro de mi polla gruesa. Cuando por fin me corrí dentro de ella, Rissi One quedó temblando, con la cara roja y los ojos vidriosos, sabiendo que nunca olvidaría esa polla monstruosa.