Emily Adaire y su kink de globos: ¿quién resistiría?
El tipo no podía creer lo que veía cuando Emily Adaire entró al cuarto con ese vestido de látex ajustado y los tacones que hacían que sus piernas se vieran interminables. Llevaba el pelo rosa recogido en una coleta alta, y cada vez que se movía, los globos atados a su cintura se balanceaban provocativamente. Sabía que él no aguantaría mucho, pero eso era justo lo que quería: que perdiera el control. Se acercó despacio, rozando su polla dura con el culo mientras se reía, y le susurró al oído: '¿Te gustan mis globos? Puedes reventarlos... si te lo ganas'. Él no necesitó más invitación: la empujó contra la pared, le arrancó las medias de red y empezó a chuparle los pezones hasta que ella gimió fuerte. Pero Emily no se dejaba dominar tan fácil, cada vez que él intentaba empotrársela, ella se escapaba, riendo, mientras los globos seguían ahí, intactos. Hasta que él la agarró de las caderas, la levantó contra la pared y le metió la polla de una estocada, sin dejar nada fuera. Los globos rebotaban con cada embestida, y ella gritó cuando sintió cómo él se corría dentro, pero en su mente solo pensaba en cómo lo había provocado hasta el límite.