Beatriz Velmont se entrega a tu polla mientras te chupa con ansias
Te la encuentras desnuda sobre la cama, con ese culo redondo y perfecto levantado para ti, las piernas abiertas y el coño ya mojado de anticipación. La agarras por las caderas y sientes cómo tiembla bajo tu toque, suplicando que la empotres de una vez. Le das una nalgada fuerte y ella gime, arqueando la espalda para ofrecerte más. Te metes hasta las pelotas en su culo apretado, sintiendo cómo se ajusta a cada centímetro de tu verga. Ella jadea y te pide que no pares, que la folles más duro, que la hagas correrse con tu polla. Te agarra del pelo cuando te inclinas para chuparle los pezones, mordiéndolos con fuerza mientras la embistes sin piedad. Sientes cómo su cuerpo se tensa y sus músculos se contraen alrededor de tu verga, ahogando cada estocada. Le ordenas que se ponga de rodillas y te la chupe, y ella obedece al instante, tragando tu polla hasta la garganta con esa boca caliente y húmeda. Le agarras la cabeza y la follas la boca como si fuera tu puta personal, sintiendo cómo se ahoga con tu verga pero sigue pidiendo más. Cuando ya no aguantas más, te corres en su garganta y ella traga todo sin perderte de vista, con los ojos llenos de lujuria y sumisión. Sabes que en este momento solo piensa en una cosa: en que eres su dueño y hará lo que le ordenes.