Chisholm de Boston le rompe el culo a Bailey Wilde en cuatro patas
Yo la vi gateando en la cama, con ese culito apretado temblando de anticipación, y no aguanté más: le ordené que se pusiera en cuatro patas y me dejara empotrarla como una perra en celo. Bailey Wilde obedeció al instante, gimiendo cuando le metí la polla gruesa hasta las pelotas en su culo virgen, sintiendo cómo su agujero se ajustaba a mi verga como un guante caliente. Cada embestida la hacía gritar, pero le prohibí correrse hasta que yo se lo permitiera, y eso la volvió loca de placer. Le tiré del pelo mientras la follaba más duro, escuchando sus gemidos ahogados contra la almohada, hasta que por fin le dije que se viniera y su cuerpo entero se sacudió con el orgasmo. Cuando me saqué, su culo estaba rojo y bien abierto, y ella solo pudo balbucear 'más, por favor'