Sofia me folló el coño como una perdida mientras mi hijastra nos miraba
Me estaba chupando los pezones cuando Sofia entró en mi cuarto, su polla ya dura como el acero. Sabía que no debíamos, que esto estaba mal, pero mi coño ya estaba mojado antes de que ella siquiera me tocara. Me empujó contra la cama y me abrió las piernas de una patada, sus dedos ásperos clavándose en mis muslos mientras me lamía el cuello. 'Quiero que te corras en mi boca', susurró, y yo solo pude gemir, sintiendo su lengua recorriendo mi raja hasta encontrar el clítoris hinchado. Cuando metió la polla de golpe, mi espalda se arqueó y las uñas se me clavaron en sus hombros, pero ella solo rio y me embistió más fuerte, haciendo que el colchón rebotara contra la pared. Cada vez que me penetraba, sus bolas chocaban contra mi culo, y yo solo podía suplicar más, aunque sabía que mi hijastra podría entrar en cualquier momento. Sofia me agarró del pelo y me dio la vuelta, poniéndome a cuatro patas para empalarme por detrás, sus embestidas tan brutales que los muebles temblaban. Cuando me corrió dentro, llena de leche espesa, solo pude gritar su nombre entre jadeos, sintiendo cómo me llenaba hasta rebosar. '¿Te gustó, putita?', me dijo entre risas, sabiendo que no había forma de que me arrepintiera de esto.