Julieth me chupa la polla mientras su padrastro duerme en la otra habitación
Eran las tres de la madrugada cuando Julieth se coló en mi cuarto con sus medias de red y esa mirada de puta que me vuelve loco. Me arrodillé en la cama y le metí la lengua hasta el fondo de la garganta, saboreando su saliva caliente mientras ella gemía bajito, tapándose la boca para que nadie la oyera. Su padrastro estaba a solo unos metros, pero a ella no le importó cuando se bajó las bragas y se sentó sobre mi cara, restregando su coño mojado contra mi boca. Le chupé el clítoris hasta que empezó a temblar, y cuando me levanté para empotrarla contra la pared, sus tetas rebotaban con cada embestida. Escuché pasos en el pasillo y nos quedamos quietos, conteniendo la respiración, pero ella solo me apretó más fuerte con las piernas, susurrándome que no parara. La puse a cuatro patas y le metí la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo se apretaba alrededor de mi verga. Julieth mordía la almohada para no gritar, y cuando me corrí dentro de ella, su cuerpo entero se estremeció, pensando en que su padrastro podría entrar en cualquier momento y pillarnos así, con mi leche goteando entre sus muslos.