Mitha Zhe se masturba con su polla dura en la mañana
El sol apenas entraba por la ventana cuando sentí que mi cuerpo ya no aguantaba más. Llevaba días mirándolo fijamente, imaginando cómo sería sentir su polla gruesa dentro de mí, pero esta vez no iba a esperar. Me senté en la cama, separé las piernas y empecé a acariciarme con los dedos, sintiendo cómo mi coño se mojaba cada vez más. La tensión de semanas de miradas robadas y roces casuales explotó en ese momento, y no pude evitar gemir fuerte mientras me tocaba. Mis tetas rebotaban con cada movimiento, y mis pezones duros pedían atención, así que los apreté con la otra mano. La polla de Mitha Zhe en mi mente era tan real que casi podía sentirla empujando dentro de mí, llenándome hasta que las caderas chocaban contra mi culo. El placer subía y subía, y cuando llegué al clímax, el orgasmo me sacudió entera, dejando mi cuerpo temblando y mi coño chorreando. En más de 15 minutos de escena, no hubo un solo segundo de descanso, solo gemidos, jadeos y el sonido de mi polla golpeando contra mi mano. La próxima vez, no me conformaré con imaginarlo: lo haré realidad y lo haré gritar mi nombre.