Transexual se retuerce con cosquillas en los pies desnudos
La chavala trae los pies recién lavados y sin medias, brillando como dos joyas mojadas bajo la luz tenue del cuarto. Él le agarra el tobillo con fuerza mientras le pasa la planta del pie por los muslos, sintiendo cómo se le eriza la piel al instante. Ella no aguanta más y empieza a reírse a carcajadas, pero el tipo le clava los dedos en la rodilla para inmovilizarla. Con la otra mano le masajea el empeine mientras le susurra al oído lo rica que sabe su concha cuando se la chupan los dedos de los pies. La morra se contonea, los pezones duros como piedras, y él aprovecha para deslizarle el pie por el coño empapado, notando cómo se le humedece más con cada roce. Ella gime y se retuerce, pero no puede escapar de ese cosquilleo que le sube por las piernas hasta hacerle temblar el culo. El muy cabrón le da palmaditas en el empeine con los dedos abiertos y le ordena que se quite las bragas, que quiere verla bien mojada. Cuando por fin se las baja, el olor a coño caliente lo enloquece, así que le clava la cara entre las piernas mientras le frota los talones contra el clítoris hinchado. Ella se corre con un alarido, las cosquillas mezcladas con el placer la dejan sin aliento, y él no para hasta que le queda la planta del pie toda babosa por los jugos que le chorrean entre los dedos.