Aris domina a Cam Crest con su polla gruesa y sus botas blancas
Yo sabía que Cam Crest no aguantaría lo que le esperaba cuando me vio con esas botas blancas ajustadas y mi polla lista para romperle el culo. Le reté a ver si podía manejar mi verga gruesa sin gemir como una puta, pero desde el primer empujón supe que estaba perdido. Me encanta cómo se le contraía el culo cuando lo penetraba de una estocada, cómo sus manos se aferraban a las sábanas mientras yo lo follaba sin piedad. Cada vez que mi polla entraba hasta las pelotas, él soltaba un gemido ahogado, y eso solo me ponía más caliente. Le susurré al oído que si seguía así me correría en su cara, pero él, en vez de rendirse, me rogó que lo empotrara más fuerte. Sentí cómo su culo se abría para mí, cómo mi verga lo llenaba por completo, y entonces aceleré el ritmo hasta que sus gritos se mezclaron con los míos. Cuando por fin me corrí, vi cómo mi leche le cubría el pecho, y en ese momento supe que había ganado la apuesta. Ahora solo pienso en la próxima vez que lo haré rogar.