Tres dedos en mi polla y una corrida monumental
La puta no podía creer lo gorda que tenía la verga el tipo, pero cuando empezó a frotarla con sus tres dedos gruesos, supo que iba a ser una noche de locura. La muy zorra se arrodilló frente a él, chupando con ganas mientras la saliva le caía por el mentón. El tipo le agarró la cabeza con fuerza, metiéndole la polla hasta la garganta mientras ella gemía como una perra en celo. La muy caliente se subió encima, cabalgando con furia mientras su coño mojado chupaba cada centímetro de esa verga enorme. Los gemidos se volvieron más fuertes cuando él la empotró contra la pared, embistiendo con fuerza mientras ella gritaba de placer. La muy puta no aguantó más y se corrió como una loca, apretando su coño alrededor de esa polla dura. Él no tardó en seguir, disparando una corrida enorme que le cubrió toda la cara y los pechos. La muy zorra se limpió con los dedos, chupándolos con gusto mientras miraba al tipo con ojos de puta insaciable. La noche terminó con los dos exhaustos, pero sabiendo que esto no sería la última vez.