Mi hermanastra y yo nos calentamos y follamos en casa vacía
La casa estaba sola, los padres se fueron de viaje, y mi hermanastra y yo no pudimos resistirnos. Desde hace meses nos mirábamos con ganas cada vez que nos cruzábamos en el pasillo, pero hoy la tensión explotó. Empezó con un beso en el sofá, sus labios carnosos chupando mi lengua mientras sus manos apretaban mi polla dura por encima del pantalón. La levanté y la senté sobre mí, su coño mojado frotándose contra mi verga mientras gemía fuerte, sus tetas rebotando con cada movimiento. No aguanté más y la empujé contra la pared, levantándole la falda y arrancándole el tanga para meterle la polla hasta el fondo. Sus gritos de placer resonaban en la sala mientras la embestía sin parar, su culo perfecto temblando con cada embestida. Luego la puse a cuatro patas en el suelo y le comí el coño hasta que se corrió en mi boca, su jugo caliente llenándome la lengua. Después, me la chupó como una puta hambrienta, tragándose mi leche cuando me corrí en su garganta. Terminamos exhaustos, sudados y con ganas de repetir.