Dos amigas argentinas se chupan la verga sin parar
Nunca se les cae el ritmo cuando le dan duro a la misma polla, una después de la otra sin descanso, la boca bien abierta y los labios bien pegados al tronco grueso que les calienta la garganta. Primero le agarran el rabo con las dos manitos sudadas, se lo pasan de una a otra como si fuera un premio que no pueden soltar, mientras se miran con esa sonrisa pícara que les sale cuando saben que van a dejarlo sin aire. La morocha de tetas grandes se lo mete hasta la garganta y empieza a mover la cabeza como loca, con los ojos vidriosos y un hilito de babas que le resbala por la barbilla, mientras la otra le agarra los huevos y se los masajea con fuerza para que se ponga más dura todavía. Entre gemidos ahogados y sonidos de chupeteo húmedo, la rubia de culo redondo se le sube encima y le cabalga la verga con la ropa interior empapada frotándose contra sus pelotas, sintiendo cómo cada embestida le moja más el coño al ritmo de los gruñidos del tipo. Le clavan los dedos en las nalgas mientras le chupan la punta, la lamen como si fuera un helado, se la meten hasta el fondo y le hacen tragar cada gota de pre-semen que sale, sin dejar ni una gotita. Entre risitas nerviosas y lamidos lentos, se turnan para sentarse en su cara, con el coño bien abierto y los muslos temblando, mientras la otra le sigue tragando la polla sin piedad. Los jugos le resbalan por las piernas, el olor a sexo flota en el aire y los gritos se mezclan con los golpes de cadera al empotrarlas contra el colchón, hasta que los tres explotan en un orgasmo triple que los deja sin fuerzas, con la boca llena, el coño palpitante y la verga aún más dura de lo que empezó.