Princess Alice se deja empotrar por el mejor amigo de su novio
Princess Alice no puede evitarlo: el culo le arde de ganas cada vez que ve a Gubernatorr. Saben que esto está mal, que es traición pura, pero cuando él la agarra de las caderas y la pone a cuatro patas, ella gime sin control. La polla gruesa de él entra de una estocada, llenándole el culo hasta hacerle tocar el cuello del útero, y ella se retuerce, mordiendo la almohada para ahogar los gritos. El sonido de los golpes de carne contra carne resuena en la habitación mientras él la embiste con fuerza, sintiendo cómo el culo apretado de ella lo aprieta como un guante. Princess Alice se agacha más, ofreciendo todo su cuerpo, y él le agarra las tetas con fuerza, tirando de los pezones mientras sigue clavándosela sin piedad. Ella ya no piensa en nada, solo en el placer que la recorre, en cómo cada embestida la acerca más al orgasmo. Cuando él le da la vuelta y la pone a horcajadas sobre su polla, ella monta con furia, gimiendo más fuerte, sintiendo cómo el culo le quema de lo bien que la está rompiendo. Él la agarra del pelo, tirando hacia atrás para que arquee la espalda, y así puede ver cómo su polla desaparece dentro de ella una y otra vez. Princess Alice se corre primero, gritando, y el sonido de su placer lo vuelve loco, haciendo que él también se vacíe dentro de ella, llenándola hasta rebosar. Cuando terminan, Gubernatorr se queda mirando el culo rojo y marcado de ella, sabiendo que esto no puede volver a pasar... pero deseando que sí.