Candie Luciani se deja rellenar las dos agujas por pollas gigantes
Lleva días imaginando cómo sería con dos hombres a la vez, sus dedos rozando su coño mientras se mordía los labios en el trabajo, las miradas furtivas que intercambiaba con Emmanuel Torquemada en los pasillos, la tensión insoportable de sus muslos apretados cada vez que Matthew Meier se sentaba cerca. Hoy no aguanta más, su culo ya está temblando de anticipación cuando los dos la acorralan contra la cama, sus manos recorriendo cada centímetro de su piel antes de que Emmanuel le empuje la cabeza hacia su verga, haciéndola tragar hasta que las lágrimas resbalan por sus mejillas. Matthew no pierde tiempo y la penetra por detrás, sus dedos clavándose en sus caderas mientras la embiste con fuerza, cada gemido de ella vibrando alrededor de la polla de Emmanuel. La saliva y el coño mojado hacen ruidos obscenos cuando Matthew la voltea, sentándose a horcajadas sobre su cara mientras Candie sigue chupando como si le fuera la vida en ello. El año de la polla de Emmanuel golpea su garganta mientras Matthew la penetra de nuevo, esta vez más rápido, más profundo, hasta que Candie ya no sabe dónde termina una verga y empieza la otra, su mente nublada por el placer. Emmanuel explota primero, llenando su boca mientras ella traga con desesperación, pero Matthew no se queda atrás, empujando hasta que Candie siente su calor en lo más profundo, justo cuando el orgasmo la atraviesa, dejando su culo temblando y su mente gritando que esto es justo lo que necesitaba.