Nelly Marchuk se deja empalar el culo en el sofá de su casa
Acariciando su cuerpo suave mientras su polla se endurecía contra su culo virgen, no perdí tiempo en abrirle las nalgas con los dedos para humedecerla bien antes de clavársela de una vez. Nelly gemía en silencio, mordiendo la almohada mientras yo le ajustaba las caderas para follármela más hondo, sintiendo cómo su agujero se apretaba alrededor de mi verga gruesa. Cada embestida la hacía temblar, y en más de 17 minutos de escena, cambiamos de posición tres veces, desde perrito hasta encima mío, pero siempre con la tensión de que alguien podía entrar en cualquier momento. Apretaba su pecho pequeño con una mano mientras le tapaba la boca con la otra, ahogando sus gritos, y cuando le corrí adentro, vi cómo su cara se contraía de placer antes de quedarse quieta, con los ojos vidriosos y el coño ardiendo. Aún podía oír a su vecina hablando en el pasillo cuando salí de su culo, y la forma en que Nelly se limpió mis fluidos de los muslos con los dedos me dijo que no era la primera vez que jugaba con el riesgo.