Juego peligroso con mi bola de billar y Latinoextreme
Esa tarde en el sótano de la casa, el aire estaba cargado de tensión mientras él deslizaba sus dedos entre las nalgas de su pareja, sintiendo el culo apretado vibrar bajo su toque. Ella mordía el labio para ahogar un gemido, consciente de que en cualquier momento alguien podía bajar las escaleras y descubrirlos. La polla de Latinoextreme, gruesa y palpitante, se frotaba contra el agujero virgen, lubricado con saliva y sudor, mientras ella susurraba 'más fuerte, pero callado'. Cada embestida hacía crujir el sofá, pero los gemidos se convertían en jadeos ahogados contra la almohada. Él la penetraba hasta que las caderas chocaban, sintiendo el culo ceder con cada empujón, mientras ella apretaba los muslos para no gritar. El riesgo de ser pillados los excitaba más: el sonido de la puerta principal los hacía congelarse, pero solo era el viento. Cuando él sacó la verga para correrse sobre la espalda, ella sintió el calor líquido resbalar por su piel, pensando que nunca había estado tan mojada de miedo y placer a la vez.