Isabella Bell se deja romper el culo con tres pollas a la vez
Jhoonky no paraba de mirarme el culo desde que llegamos al set, y yo ya sabía lo que quería: sentir esas tres vergas gruesas rompiéndome el ojete al mismo tiempo. Llevaba días imaginando cómo sería tenerme llena hasta las pelotas, con el culo ardiente y el coño mojado de solo pensar en el momento. Cuando por fin me bajaron las bragas y me pusieron de rodillas, el primer empujón me hizo gritar, pero no paré de pedir más. Las tres pollas me abrieron el culo como nunca, sintiendo cada centímetro de carne dura entrando y saliendo sin piedad. Gemía como una loca, con el culo bien abierto y el rostro contraído de placer, mientras ellos me empotraban sin descanso. Cada estocada me hacía sentir más llena, más usada, hasta que no pude aguantar más y me corrí gritando como una perra en celo. Ahora solo pienso en cuándo volver a sentirme así de llena, con el culo bien roto y el cuerpo temblando de puro placer.