Helena Kim se entrega al monstruo de Mr. Anderson
Su polla es lo único que importa ahora, y ella lo sabe. Mr. Anderson la mira fijamente mientras Helena Kim se arrodilla, abriendo la boca para chupar entera esa verga gruesa que va a destrozarle el culo en menos de 12 minutos de escena. Él le ordena que se ponga a cuatro patas, con el culo bien en alto y las tetas colgando, y ella obedece al instante, gimiendo cuando él escupe directo en su agujerito apretado. La primera embestida es brutal, metiendo la polla hasta que las caderas chocan, y Helena gruñe, con el coño mojado de excitación al sentir cómo ese monstruo la llena por completo. Él la agarra del pelo, tirando hacia atrás mientras sigue empotrándola, y ella suplica entre gemidos que no se detenga, que la rompa más fuerte. Las nalgas le tiemblan con cada golpe, el sonido de la piel chocando resuena en la habitación, y él solo acelera, disfrutando cómo su culo se abre alrededor de su verga. Helena llora de placer y dolor, pero no pide que pare, solo que la llene toda, que le meta la polla hasta las pelotas y le deje su leche adentro. Cuando por fin se corre, la corrida blanca le escapa del culo, goteando entre sus muslos, mientras él se aparta dejándola jadeante y con la boca entreabierta. En el suelo, un condón usado es lo único que queda de esa sesión de dominación anal