Camarera de hotel se deja empotrar en su culo mojado por el huésped
La habitación estaba impecable, las toallas dobladas con precisión y el perfume de limón flotaba en el aire cuando ella entró, pero tú ya la habías visto antes. Llevaba días provocándote con sus uniformes ajustados, rozándose contra ti al pasar, mandándote fotos de su culo redondo en el espejo del baño. Hoy no pudo resistirse: la agarras por la cintura y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su coño ya está empapado bajo el uniforme. Te arrodillas y le subes el vestido, hundiendo la cara entre sus nalgas mientras ella gime y se agarra a tu pelo. Tu lengua recorre su culo hasta que está temblando, entonces la volteas y le arrancas las bragas de un tirón. Barra Brass se deja caer de rodillas y te la chupa como una puta hambrienta, tragándose tu polla hasta las pelotas mientras sus tetas rebotan. Pero tú quieres más: la levantas y la empalas en el culo de una estocada, sintiendo cómo su ano se abre para ti. Ella grita, pero no de dolor, sino de placer, mientras la embistes contra el espejo, haciendo que el cristal se empañe con sus gemidos. Cada vez que te hundes en su culo, ella aprieta más, como si no quisiera que te salieras. Cuando ya no aguanta más, te corre en la boca y te dice: '¿Ves lo bien que me lo haces, cabrón?'